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Bolsa de plástico degradándose con la tecnología

Transcripción:

Aquí vemos una película impresa de envoltorio de plástico. Durante su fabricación fue añadida una pequeña cantidad del aditivo d2w® de Symphony en el polímero tradicional. Se ha convertido en un plástico inteligente. Lo llamamos plástico con vida útil controlada porque se autodestruye en un tiempo predeterminado.

Las máquinas que se utilizaron para su fabricación son las mismas utilizadas para la fabricación del plástico tradicional, y sólo hubo un pequeño costo adicional. Las propiedades normales del polímero se mantienen, por lo que la flexibilidad, la resistencia, la capacidad de sellado, de impresión, las velocidades de procesamiento y las temperaturas no son afectadas. El plástico se ve y se comporta exactamente igual que el plástico tradicional hasta el final de la vida útil del producto, la cual fue predeterminada en el momento de su fabricación.

El material plástico que se ve aquí fue diseñado para empezar a degradarse después de 18 meses, pero ajustando la formulación del d2w® podemos programar períodos más largos o más cortos adecuándose a las necesidades. El aditivo d2w® de Symphony contiene un catalizador que rompe las largas y enredadas cadenas moleculares dentro de los polímeros, las cuales garantizan al plástico su resistencia y durabilidad. El d2w® no contiene metales pesados.

Al final de la vida útil del producto, el d2w® rompe automáticamente la estructura molecular del polímero, y forma intermediarios químicos, los cuales son biodegradables. El proceso continúa durante todo el tiempo que el oxigeno esté presente, y será acelerado por la luz ultravioleta y calor en el medio ambiente. No necesita ser compostado. El producto plástico se puede reciclar si es recogido antes del final de su vida útil.

En el tiempo que se ha predeterminado, el peso molecular del polímero comienza a descender rápidamente alrededor de 200.000 a 100.000 Daltons, y el material comienza a fragmentarse. El descenso continúa pasado las 40.000 unidades, y de allí el material ya no es más plástico. Los microorganismos que se encuentran normalmente en el medio ambiente pueden acceder a los fragmentos, y son bio-asimilados de la misma manera que los desechos de la naturaleza como las hojas, por ejemplo.

Aquí, visto a través de un microscopio electrónico se ven los microorganismos colonizando los residuos de baja masa molecular. Por último, convierten a los componentes originales del plástico en dióxido de carbono, agua y biomasa, sin dejar residuos nocivos. El d2w® de Symphony ha sido probado para la eco-toxicidad, y está certificado como seguro para el envasado de alimentos.

 

Fuente: d2w.es

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